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Delegado de Protección al Menor

Esta página recoge buenas prácticas habituales en guías y protocolos de organizaciones de infancia. No dice qué obliga la ley en cada caso: eso lo explicamos en La LOPIVI y el delegado, y puede variar según tu comunidad autónoma o federación. Sigue siempre el protocolo que se aplique en tu entidad.

1 · Detectar

Señales de alerta, por tipo de violencia

Una señal no es una prueba

Cada menor es distinto y cada caso es único. Una sola señal puede tener muchas explicaciones. Lo importante es fijarse en los cambios, en lo que se repite y en lo que preocupa, y comunicarlo, no investigar por cuenta propia ni sacar conclusiones.

Violencia física

  • Lesiones, moratones o marcas que no encajan con el juego o con una explicación creíble, sobre todo si se repiten.
  • Miedo a quitarse la ropa, a ducharse o a cambiarse delante de otros.
  • Resistencia a volver a casa o a ciertas personas, o sobresaltos ante movimientos bruscos.

Violencia emocional y psicológica

  • Cambios bruscos de ánimo, tristeza persistente, ansiedad o llanto sin causa aparente.
  • Baja autoestima expresada con frases como «no valgo» o «lo hago todo mal».
  • Miedo a equivocarse o a la reacción de una persona adulta concreta: entrenador, familiar u otra.

Violencia sexual

  • Conocimientos o comportamientos sexuales impropios para su edad.
  • Rechazo repentino y sin explicación a una persona o a un lugar concretos.
  • Regalos, atenciones o secretos con una persona adulta que lo aísla del resto del grupo.
  • Cambios fuertes de conducta: aislamiento, miedo, retrocesos o autolesiones.

Negligencia

  • Higiene, ropa o alimentación repetidamente inadecuadas para el entrenamiento o la competición.
  • Falta de atención médica ante lesiones o problemas de salud evidentes.
  • Ausencias frecuentes sin explicación o menores que quedan solos al terminar la actividad.

Violencia entre iguales y acoso

  • Aislamiento del grupo, burlas o apodos humillantes dentro o fuera del campo.
  • Pérdida de interés por el deporte o excusas para no ir a entrenar.
  • Pertenencias que desaparecen o se estropean, o pequeñas lesiones sin explicación.

Violencia digital

  • Malestar o cambios de humor después de usar el móvil o las redes.
  • Ocultar la pantalla o borrar mensajes de forma repentina.
  • Mensajes, fotos o contactos de personas adultas que no deberían tener relación con el menor.

Si un menor te cuenta algo

Sí

  • Escúchale con calma, sin interrumpir y sin mostrar enfado ni sorpresa exagerada.
  • Dile que ha hecho bien en contarlo y que no tiene la culpa.
  • Sé sincero: no le prometas guardar el secreto, porque tendrás que comunicarlo.
  • Anota lo que ha dicho con sus palabras, apenas puedas, y avisa al delegado de protección.

No

  • No hagas preguntas que sugieran la respuesta ni le pidas que repita el relato ante varias personas.
  • No confrontes por tu cuenta a la persona señalada ni a la familia.
  • No comentes el caso con nadie que no tenga que conocerlo.
  • No minimices ni dudes de lo que cuenta.

Si hay un peligro inmediato, llama al 112. Para hablar con alguien y pedir orientación está la línea de ANAR, 900 20 20 10, gratuita y confidencial.

2 · Funciones

Qué suele hacer el delegado, más allá de lo que fija la ley

La ley le asigna tres cometidos, que ya explicamos en la página anterior. En la práctica, las guías y los protocolos suelen agrupar su trabajo en cuatro bloques. El alcance exacto lo marca la comunidad autónoma o la federación, así que úsalo como lista de referencia.

Formación

  • Detectar qué formación necesita el personal técnico, directivo y voluntario.
  • Organizar sesiones de bienvenida para el personal nuevo y formaciones de repaso.
  • Formarse él mismo de forma continuada.

Prevención

  • Impulsar el código de conducta y que lo conozcan y firmen quienes trabajan con menores.
  • Revisar los riesgos de la entidad: vestuarios, viajes, transporte, redes y uso de imágenes.
  • Cuidar la comunicación con las familias y que los menores sepan a quién acudir.

Gestión de casos

  • Recibir las comunicaciones de forma confidencial y registrar lo esencial.
  • Seguir el protocolo de la entidad y avisar a los servicios competentes cuando proceda.
  • Proteger al menor y evitar que repita su relato ante muchas personas.

Seguimiento

  • Hacer un seguimiento periódico de las medidas adoptadas.
  • Revisar el protocolo cuando algo no ha funcionado.
  • Dar cuenta a la dirección de la entidad, sin datos personales innecesarios.

3 · Elegir

Qué tener en cuenta al designar al delegado

La ley no concreta cómo se elige ni qué titulación se necesita. Estos son los aspectos que conviene valorar, pensados desde el sentido común y la experiencia de otras entidades.

Tiempo real para hacerlo

Las tareas exigen dedicación. Conviene que tenga horas reservadas y no sea una función más añadida a todo lo demás.

Formación específica

Debe conocer la ley, el protocolo aplicable y cómo se escucha a un menor. Revisa qué exige tu comunidad o tu federación.

Confianza y accesibilidad

Los menores y las familias tienen que saber quién es y poder hablar con él o con ella con comodidad.

Independencia

Evita que dependa de la misma persona sobre la que pueda recaer una queja, como el entrenador directo del grupo. Para eso sirve contar con un suplente.

Antecedentes acreditados

Como cualquier persona que trabaja con menores de forma habitual, debe acreditar que no tiene antecedentes en el Registro Central de Delincuentes Sexuales.

Discreción

Trabaja con información muy sensible. Debe saber guardarla y compartirla solo con quien corresponda.

Orientativo, no sustituye el asesoramiento jurídico. Las señales descritas son generales y no sirven para diagnosticar ni para acusar. Ante cualquier sospecha, sigue el protocolo de tu entidad y de tu comunidad autónoma y consulta con quien corresponda.